A veces creo que no soy feliz, otras veces, estoy segura. Algunos días pienso en ti y te veo frágil, como siempre, apoyandote en mi, pero otros, te veo fuerte, como roca, como roble, y siento que no me necesitas, que estas completo.
Romantica? gracias Carlito, quizás si lo sea. Unos meses más que otros, unos segundos menos que aquellos. No sé, tal vez es que siempre me ha gustado creerme esas historias de los cuentos, las que solo son reales en la imaginación, en la útopia de lo inmediatamente no realizable y plenamente deprimente. Y si, yo creo en esas historias, creo que son mentira, creo que son farsa, creo que son invento, pero aun así, creo que son magnificas. Porque en la cabeza qué cantidad de cosas puedes crear, qué cantidad de cosas se te hacen ciertas cuando no puedes palparlas en tu diario vivir.
Y en la cabeza me gusta inventarme que soy madura, que tengo 17 años, que soy feliz, que vivo a plenitud, que soy perfecta, que eres perfecto, que vamos a durar toda la vida. En la cabeza me gusta inventarme que las distancias no existen, que basta un abrazo para estar contento y a veces otro para llorar. En la cabeza me gusta inventarme que todo estará bien, que soy fuerte, que no lloro, que no soy extraña, que soy útil.
Me fascina inventar en mi cabeza que mis padres van a estar siempre, que cuando mi familia pelea yo nunca estoy, y es por eso que ya no contesto, que parezco un muerto cada vez que las groserias no se hacen esperar, cada vez que mi papá me mira con sus ojos furiosos y quiere acabar conmigo. En mi cabeza el mundo es otro, los malos recuerdos desaparecen si duermo todo el día, es por eso que siempre odio abrir los ojos y encontrarme todo lo contrario.
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